Resumen

Hansi Flick: "El primer gol es culpa mía"

Hansi Flick: "El primer gol es culpa mía"

Cinco victorias en cinco partidos. El líder sigue como un tiro, pese a que en el Ciutat de València se complicó la vida con dos errores individuales fruto, quizás, de la relajación tras ponerse 0-3 arriba en otra exhibición. El Barça solo sabe ganar en este arranque de curso y el objetivo no es otro que marcharse al largo parón de selecciones con todo triunfos. Para eso faltará superar al Racing de Santander y al Sevilla, el primero en casa el miércoles y el sábado en el Sánchez Pizjuán.

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Lógicamente, Hansi Flick no estaba plenamente feliz por esa sensación agridulce tras recibir dos tantos fruto de la desconcentración o de la relajación propia de ponerse 0-3 arriba. Ya venía el Levante de tener varias claras. El técnico alemán siempre quiere la perfección. wlop.pl

"Tuvimos un gran comienzo, pero luego nos rompimos un poco, necesitábamos jugar con más calma. Las condiciones del campo no estaban en su mejor condición, estaba muy seco, lejos de las condiciones. El primer gol fue mi culpa, queríamos cambiar pero al final esperamos a la siguiente jugada y fue mi culpa. Le pedía a Carlos (Naval) que esperara. Es para celebrar un poco, tenemos partidos miércoles y el sábado. Nuestro foco está en el sábado", explicaba sobre el guion del partido el técnico alemán.

Aún no al 100%

"Hay muchos partidos en este comienzo. No es que estemos en nuestro TOP TOP. Parece todo muy fácil, pero tenemos que luchar y para sobrevivir a estos juegos debemos mejorar. Hay cosas que debemos hacer mucho mejor y seguimos para el siguiente partido. Con este resultado estoy feliz", explicaba Hansi.

Acerca de la operativa con los penaltis, Flick dijo que "es De la Fuente y Westermann quien decidirán los lanzadores, quiémn está mejor en ese momento. También si el jugador dice que está listo. Somos un equipo y todos están listos para marcar un penalti". Sobre el Levante, dijo el alemán que "hace lo mejor, para nosotros después del 4-2 el partido estaba hecho. En la segunda mitad no estaba hecho, teníamos que luchar los segundos 45 minutos. El Levante jugaba en casa, creo que era su primera derrota en casa en 8 partidos. Ellos hacen un gran trabajo en casa".

Adeyemi

Acerca de la figura de Adeyemi, Flick se explayó: "No me sorprende Adeyemi. Cuando está centrado es fantástico. Es lo que debe mostrar. Por eso decidimos traerlo. Lo conozco desde hace años, sabíamos lo que puede dar. Tiene algo especial y debe mostrarlo. No puede relajarse, siempre tiene que ir a por lo siguiente y es lo que quiero de él".

Gordon y su frustración por no marcar: "Es la situación ahora con Anthony. Nos da mucho, controla, se asocia bien, nos ayuda a mantener la posesión. Estoy muy feliz. Pero claro, es delantero, tiene ocasiones y quiere marcar. Ojalá sea pronto. Los delanteros están marcando, él no. Pero estoy feliz. Trabajamos en eso".

El Celta carece de instinto asesino

Al Celta le sobra balón y le faltan goles. El conjunto de Giráldez es capaz de acaparar la pelota y dominar los partidos, pero carece de instinto asesino para trasladar al marcador la superioridad en el juego que tiene en los partidos. Le ocurrió frente al Valencia en Mestalla, ante el Getafe la pasada jornada y contra Osasuna, pero el ejemplo más claro de este yermo dominio que últimamente viene ejerciendo el conjunto celeste fueron los dos puntos regalados ayer al Málaga después de tener al conjunto de Juan Funes a su merced durante más 80 minutos. Faltó malicia y contundencia al Celta para liquidar a su adversario cuando lo tuvo a tiro y acabó el cuadro olívico sucumbiendo a la más antigua de las leyes del fútbol: el que perdona, paga.

El mejor juego del presente curso no le bastó al Celta para ganar. Tampoco anular al Málaga, un equipo voluntarioso y con calidad arriba que quiso proponer, pero se vio claramente superado por la agresiva presión que los celestes ejercieron en campo contrario. El Celta fue mejor con la pelota y sin ella. Manejó el balón con soltura y ocupó con inteligencia el espacio para robar en terreno rival, pero le faltó aceleración en los metros finales, precisión en el último pase y, sobre todo, claridad y puntería para rentabilizar su profuso caudal de juego.

Un dominio sin recompensa

El Málaga apenas se asomó a los dominios de Radu, que vivió una tarde plácida hasta que Adrián Niño, al poco de ingresar en el campo, cazó en el borde del área chica un centro desde la esquina que dejó a Balaídos pasmado. Era el segundo tiro que el conjunto andaluz colocaba entre los tres palos y el tercero que lanzaban los de Funes con cierto peligro contra la portería celeste.

Hasta ese fatal instante, el partido había sido poco menos que coser y cantar para los de Giráldez, que habían vivido una tarde apacible, sin sufrir más que algún conato de peligro por errores sueltos, como los que cometió al principio el debutante Sebastián Cáceres, al que hizo algún borrón, enseguida rectificado.

Más allá de alguna aproximación a balón parado —Recio cabeceó fuera un lanzamiento desde la esquina—, el Málaga fue completamente inofensivo. El equipo de Funes tuvo que rendirse al monopolio que el Celta ejerció con la pelota, resignado a perseguir sombras. No hubo noticias de Chupe, su hombre gol, anulado por un enorme Yoel Lago. El canterano ha dado un gigantesco paso al frente este curso, hasta el punto de convertirse en el defensa más fiable del Celta en lo que va de campeonato. Carreira y Rueda progresaron con facilidad por los flancos; Miguel ajustó el tempo del juego e Ilaix rompió líneas para que el balón llegase en buenas condiciones a los delanteros, que decidieron mal en los metros finales o erraron el tiro.

Sexto tridente en seis partidos

Giráldez tiró ayer de un nuevo trío ofensivo, el sexto en seis partidos, sin mucho mejores resultados. Hugo González, Jutglà y Hugo Álvarez fue la apuesta del técnico, que no mejoró, al menos en términos de puntería, la eficacia de encuentros anteriores. Sí hubo mejoría en la velocidad del juego y sobre todo en la presión alta, que permitió a los celestes robar muchos balones en terreno rival. Durante muchos minutos, el Málaga no pasó la divisoria y, cuando lo hizo, el Celta recuperó la pelota al instante.

Desde muy pronto, los de Giráldez generaron un interesante volumen de juego, a ritmo de una llegada con peligro cada cuatro o cinco minutos en el primer tiempo. Hugo Álvarez fue el primero en ensayar el disparo, un chut mordido desde la frontal tras una buena acción por banda y centro de Hugo González, que volvió a aprovechar los minutos que ayer le concedió el técnico. Una galopada de Rueda, incisivo por su banda, permitió luego a Jutglà armar por primera vez la pierna, pero el lanzamiento del catalán, que se empleó a destajo en la presión, se perdió por la línea de fondo tras pegar en un defensa. No mucho después, Jutglà cabeceó fuera un servicio de Rueda desde la derecha.

La mejor del Celta antes de que el catalán abriese el marcador la tuvo, en una hermosa acción individual, Sergio Carreira. A lo Juan Palomo, guisándoselo y comiéndoselo él mismo, el carrilero vigués zigzagueó desde el flanco hacia el vértice en conducción y ganó el área quebrando la cintura a su marcador antes de estrellar la pelota contra el cuerpo de Herrero, que se agigantó para salvar el gol.

Siguió percutiendo el equipo de Giráldez con más energía que sentido: Hugo Álvarez resolvió mal, estrellando el balón contra la defensa, un contragolpe con buena pinta, y Moriba lanzó por encima del travesaño desde fuera del área justo antes de que Hugo González rondase el gol con un peligroso tiro desde la media luna que se perdió cerca del palo corto.

Jutglà encuentra el premio

Tanto iba el cántaro a la fuente que acabó rompiéndose: Ilaix robó en cancha rival, combinó con González y este se la sirvió a Jutglà, sobre la corona del área. El delantero sorteó hábilmente a su marcador, armó la pierna y descerrajó un potente disparo a media altura que hizo inútil la estirada de Herrero. Faltaban cinco minutos para el intermedio y el partido parecía por fin encarrilado.

Tras el intervalo, Giráldez movió sus piezas de ataque buscando afilar su ataque. Entró Williot y pudo liquidar el partido tras un monumental error de Izan que lo dejó mano a mano frente al portero, pero resolvió mal, con la puntera, en lugar de regatear a Herrero o buscar una esquina de la portería. Tuvo otra Jutglà, que lanzó alto, antes de ser relevado por Iago poco después de que Driouech supliese a Hugo Álvarez.

El castigo vuelve a llegar a balón parado

El Celta no ganó filo con los cambios, pero sí lo hizo el Málaga con la entrada de Juan Cruz y Adrián Niño, que acabaron encontrando premio. Entre ambos cocinaron el empate tras un misil del ex del Leganés que Radu desvió con una gran mano. En la siguiente acción, el Málaga empató el partido, como no, a balón parado. La estrategia defensiva sigue pasando factura al Celta, esta vez con un fallo de marca que dejó completamente libre al delantero boquerón, que cabeceó a placer desde la frontal del área pequeña para batir a Radu.

Poco más hubo, al margen de un malicioso disparo de Iago que se perdió cerca de la escuadra y le costó una lesión y muy interesantes minutos de Burcio, que debutaba este curso y mostró mucha personalidad justo en el momento más complicado.

El Barça arrasa y sufre al mismo tiempo

El Barça sigue demostrando que es el mejor equipo de LaLiga. Su dominio, la presión que ejerce sobre el rival y la calidad de sus futbolistas hacen que partidos como el del Levante parezcan sentenciados en apenas 20 minutos. Es la grandeza de este equipo. Pero también su pequeño defecto: cuando se siente tan superior, baja una marcha y permite que el rival se meta en el partido.

Eso ocurrió tras los goles del joven lateral reconvertido en centrocampista Xavi Espart y el golazo de Lamine Yamal, después de una excelente jugada coral en la que participaron Gordon y Raphinha, que asistió a la perfección. El 0-2 parecía definitivo, pero el Barça levantó el pie del acelerador y el Levante encontró espacios y alguna ocasión.

Y ahí se nota, y mucho, la presencia de Rodri. El centrocampista facilita el control del balón, ordena al equipo y actúa como un auténtico referente. Flick tomó nota y, tras el descanso, el Barça recuperó esa superioridad insultante que le permite jugar con una marcha más que sus rivales.

La recompensa llegó con otro gol de Lamine, esta vez de penalti, que ya se sitúa entre los máximos goleadores del campeonato y suma siete tantos en los últimos tres encuentros. Este Barça parece dispuesto a superar cualquier reto. Y lo hace, además, con rotaciones que permiten dosificar esfuerzos. Lo más interesante es que los que entran desde el banquillo no bajan el nivel: muchas veces, incluso, elevan el ritmo.

Flick recurrió a Adeyemi, Bernal y Olmo para sacudir un partido que empezaba a caer en una peligrosa monotonía, pero no sirvió de mucho. Dejó de dominar el partido, la tensión no fue la misma y el Levante logró dos goles que hicieron sufrir a los azulgranas.

La parte positiva es que se lograron los tres puntos, que Adeyemi, con su gol, evitó el drama y que Flick es muy consciente de lo ocurrido. El Barça debe tomar nota: esta Liga no se ganará por muchos puntos y cualquier relajación puede acabar costando muy caro.

In brief

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