El Cartagena llega a las dos últimas jornadas del campeonato con la ilusión por el play off más viva que nunca. El conjunto albinegro ocupa la sexta plaza de la clasificación, una posición que, a estas alturas de la temporada, sigue dejando abierta, aunque por un hilo, la puerta del ascenso. El sueño existe, aunque la realidad obliga a ser cautos: el Cartagena no depende de sí mismo.
Para que la magia se produzca, los de Íñigo Vélez deben ganar sus dos últimos choque, el próximo en Ibiza y después en casa ante el Betis Deportivo, y necesitan que los equipos que les preceden tropiecen. Por encima del Cartagena se sitúan el Europa, quinto, y el Villarreal B, cuarto, dos rivales que medirán fuerzas entre sí esta tarde a las 16:30 en un duelo que los albinegros seguirán con máxima atención. En los corrillos del vestuario nadie esconde que el triunfo del filial amarillo sería la combinación más favorable, tanto en términos de puntuación como de calendario. Tras el enfrentamiento de hoy ya se sabrá bien qué combinación le vale al cuadro albinegro, pero todas pasan por primero hacer pleno.
El equipo sigue creciendo
En medio de todo eso, Íñigo Vélez sigue a lo suyo. Entrena, prepara el partido, y vuelta a empezar. Sin estridencias ni grandes gestos.
Si hay algo que define la etapa de Íñigo Vélez al frente del FC Cartagena es su capacidad para extraer el máximo rendimiento del grupo. El ejemplo más reciente y contundente llegó en el último partido, la victoria ante el Alcorcón. Un triunfo que lleva el sello de Vélez más que ningún otro hasta la fecha, no solo por el resultado, sino por las condiciones en las que se logró. El técnico vasco no pudo contar con algunos de sus principales hombres: Jean Jules y Benito Ramírez no pudieron estar por lesión, Yanis Rahmani estaba sancionado y, para colmo, durante el propio encuentro se cayó Chiki por percance físico. En la práctica, el Cartagena salió al campo sin buena parte de sus principales referencias ofensivas.
El equipo hizo una primera parte de gran nivel, marcó dos goles y supo gestionar con cabeza y, sobre todo, con carácter una segunda mitad en la que el rival apretó. Esa capacidad para saber sufrir cuando toca sufrir, para mantener el tipo cuando la presión adversaria se hace notar, no es casualidad ni suerte. Es un trabajo sistemático, planificado y ejecutado con maestría por un cuerpo técnico que ha encontrado la fórmula.
El mérito de Vélez va más allá de los resultados inmediatos. Nacho, tras el partido, hablaba de heroicidad el hecho de llegar al play off con todos los problemas institucionales y económicos que ha tenido el equipo. El trabajo de Vélez tiene más mérito en este contexto.
Conversaciones a final de liga
Íñigo Vélez no vino al Cartagena precedido de titulares rimbombantes ni de un palmarés que impusiera respeto desde el primer día. Llegó de rebote pero obtuvo resultados desde el primer día. La afición albinegra ha abrazado a este entrenador discreto, meticuloso y competitivo que habla más con los hechos que con las palabras. Y la dirección deportiva, con Javier Hernández a la cabeza, lo tiene muy claro: si hay un proyecto para el próximo curso, Íñigo Vélez debe ser el capitán de ese barco.
Ya hay conversaciones. La intención desde el club, como hemos venido contando, es mantener el bloque que ha construido Vélez, conservar la base que está dando resultados y apostar por la continuidad como filosofía. El técnico se ha ganado a pulso ser la opción número uno para la dirección deportiva.
Sin embargo, todavía no hay oferta formal sobre la mesa. El club prefiere esperar a conocer en qué categoría competirá la próxima temporada antes de cerrar los flecos del proyecto. El sueño del ascenso sigue vivo y, mientras lo esté, cualquier planificación queda en suspenso.
Lo que no cambia, en ningún escenario, es el nombre del hombre sobre el que se quiere levantar todo. Sea en Primera RFEF o en Segunda División, el Cartagena quiere a Íñigo Vélez. A final de temporada se negociará, pero hay buena sintonía.