Dicen que nunca es bueno enamorarse de un jugador cedido porque sabes que es un amor con las horas contadas, como ocurre con aquellos romances de verano.
En el templo de la calle Huesca han conocido una sensación parecida desde la llegada de Haralabos Voulgaris y su dirección deportiva al CD Castellón, especialmente en la medular. Lejos de ser una crítica, es un halago a la quirúrgica precisión que han tenido en los últimos años para acertar con perfiles de todocampistas que han deleitado con su fútbol al SkyFi Castalia.
Kochorashvili, el primero
Voulgaris aterrizó en julio de 2022 y, en su primer mercado estival, incorporó a Giorgi Kochorashvili. Al futbolista georgiano le costó integrarse durante las primeras jornadas, pero a los pocos meses ya era una de las figuras del equipo. Además, durante su etapa de albinegro sumó cuatro goles y cuatro asistencias antes de dejar al Castellón a las puertas de Segunda División tras la eliminación en la final del play-off de ascenso.
Kochorashvili fue creciendo conforme avanzó aquella temporada y terminó convirtiéndose en uno de los futbolistas más determinantes del Castellón, tanto por su capacidad para abarcar metros como por su llegada al área rival. Además, durante su etapa de albinegro sumó cuatro goles y cuatro asistencias antes de dejar al Castellón a las puertas de Segunda División, después de caer en la final del play-off de ascenso. Su rendimiento en Castalia sirvió como trampolín para un futbolista cuya progresión no se detuvo después de abandonar la capital de la Plana y que le ha llevado en el actual mercado a firmar por el Sevilla.
Un regreso al fútbol profesional que sí se consiguió la temporada siguiente. Ya en Segunda División, el Castellón necesitaba elevar nuevamente el nivel de su centro del campo para competir en una categoría mucho más exigente. La entidad recurrió entonces a una fórmula similar y apostó por Thomas van den Belt, un joven centrocampista neerlandés que ya contaba con experiencia en la élite de su país, pero que necesitaba continuidad y minutos para mantener su progresión.
En la Plana tuvo protagonismo desde el inicio y acabó adueñándose de un centro del campo especialmente exigente por el estilo de juego que practicaron primero Dick Schreuder y después Johan Plat. El modelo albinegro obligaba a los centrocampistas a multiplicarse: participar en la construcción, aparecer constantemente en campo contrario, presionar muchos metros hacia delante y sostener un ritmo de juego altísimo.
Van den Belt respondió a todas esas exigencias. A su exuberancia física y su buen pie añadió capacidad para llegar desde segunda línea y aportar cifras en ataque. Cerró la temporada con seis goles y tres asistencias, convirtiéndose en una de las grandes revelaciones de aquel Castellón y demostrando nuevamente el acierto de la dirección deportiva a la hora de encontrar futbolistas jóvenes que necesitaban un escenario en el que explotar.
El último amor fue Gere
La incógnita del albinegrismo durante el pasado mercado era precisamente saber quién iba a ocupar el enorme vacío dejado por Van den Belt. Desde la dirección orellut volvieron a apostar por una receta que ya había funcionado: talento joven, margen de crecimiento y una cesión que beneficiara a todas las partes.
Beñat Gerenabarrena, canterano del Athletic Club, fue el elegido. El centrocampista vasco llegó con el objetivo de ganar experiencia en el fútbol profesional, pero su impacto superó ampliamente las expectativas iniciales. Poco a poco fue ganándose un lugar imprescindible dentro del equipo gracias a su entrega, personalidad con balón y capacidad para interpretar un fútbol tan atrevido como exigente.
Gerenabarrena sorprendió a toda Segunda División y acabó confirmándose como otro de los grandes aciertos del Castellón en el mercado de cesiones. Su crecimiento en Castalia fue tal que, después de regresar a Bilbao este verano, ha conseguido hacerse con un sitio en el centro del campo del Athletic Club, confirmando que su paso por la capital de la Plana había sido mucho más que una simple experiencia temporal.
Kochorashvili, Van den Belt y Gerenabarrena representan así tres ejemplos consecutivos de una estrategia que ha dado un rendimiento extraordinario al Castellón. Perfiles diferentes, pero con varios denominadores comunes: juventud, margen de mejora, hambre por demostrar su nivel y condiciones para adaptarse a una propuesta futbolística especialmente exigente.
Ahora, con la incorporación de Matías Orozco, el Castellón pretende dar continuidad a una fórmula que se ha convertido prácticamente en sinónimo de éxito. El colombiano recoge un testigo exigente después del notable rendimiento de sus predecesores.